Acerca de

     Según datos de Oxfam (2015), en México “mientras el PIB per cápita crece a menos del 1% anual, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplica por cinco” (p.5), la franca desigualdad económica y social incrementa de maneras desproporcionadas la inequidad, la discriminación y la violencia. Estos problemas se deben a fenómenos sociales y culturales arraigados desde la colonización, como son la opresión, el racismo, la globalización, el capitalismo, la subsistencia de las hegemonías, que han sido adoptados por  el sistema educativo que además se ha caracterizado por un conducir un método de enseñanza aprendizaje tradicional monolingüe, monocultural y altamente gramatical, desconociendo el bagaje cultural de los aprendices, sus costumbres, lenguajes vernáculos y otros modos de acceder al conocimiento y al aprendizaje (The New London Group; 1996, Hernández, 2019); lo anterior ha derivado en resultados poco satisfactorios respecto al desempeño de los estudiantes no sólo de México, sino alrededor del mundo, especialmente en las regiones más pobres, ya que, como lo reporta el PNUD (2021) “A nivel mundial, 6 de cada 10 niños y adolescentes no están logrando un nivel de competencia mínima en lectura y matemáticas” y “103 millones de jóvenes carecen de habilidades básicas de alfabetización”. Respecto al desempeño en matemáticas y lectoescritura que evalúa la prueba PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE);  los países de Latinoamérica miembros de la organización, reportan puntuaciones por debajo del promedio  y México se coloca 2 lugares después de Chile (OCDE, 2018).

      Los problemas antes expuestos corren un gran riesgo de agudizarse y afectar a la población más vulnerable en el contexto de la pandemia por COVID-19. Según la OXFAM (2021), 87% de los economistas prevé que derivado de la pandemia del COVID-19, los índices de desigualdad económica y social aumentarán significativamente en todo el mundo; en ese sentido, en el último año, los más ricos y poderosos han aumentado sus riquezas, mientras que a las personas más pobres les tomará hasta 10 años recuperarse del embate de esta crisis. La desigualdad es la raíz de todos los problemas sociales, incrementa la pobreza, la injusticia, la violencia, la corrupción y la discrimación en todas las esferas. 

 

    En ese sentido, el programa educativo de la Maestría en Estudios en Literacidad, surge y se construye a través de una serie de reflexiones promovidas antes y durante la emergencia sanitaria, a través del Instituto Transdisciplinar en Literacidad de la Universidad de Guadalajara, y con la colaboración de miembros de diferentes Cuerpos Académicos multidisciplinares (Sociales y Humanidades, Artes, Salud); así como académicos e investigadores de la Universidad Veracruzana, la Universidad de Pennsylvania, la Universidad de Georgia, entre otros.  Dichos ejercicios de diálogo permitieron identificar problemáticas comunes, locales, nacionales y globales, y la conclusión fue, que la mejor forma de entenderlos y atenderlos es a través de la educación con el enfoque de la Literacidad, que es concebida como como una forma de innovación educativa que implica ampliar la conciencia de la relación entre texto, pensamiento, lenguaje, y lecto escritura dentro del proceso educativo para mejorar la cognición que permita al estudiante apropiarse de su herencia cultural y jugar un papel activo en sociedad

 

    La Maestría en Estudios en Literacidad se propone que, a través de la creación de comunidades de académicos, estudiantes y egresados del posgrado, así como la colaboración con actores de diferentes instituciones, sectores y latitudes,  se lleven  a cabo acciones pertinentes y urgentes para promover a su vez en sus comunidades de trabajo y convivencia, herramientas para el entendimiento de su contexto histórico-social y por lo tanto, ser líderes que promuevan el desarrollo de la justicia social y la paz.